martes, abril 17, 2007

Geometría de la vida cotidiana.

Cuando al levantarte un día, piensas, como quien no quiere la cosa, que tu vida se ha convertido en una vulgar comedia de enredo con un pésimo argumento y mediocres actores, creo que merece la pena reflexionar. Esa fue mi sensación al descubrir que mi existencia estaba terroríficamente implicada en ese cirque du soleil, en esa casa de lenocinio endogámica que es la facultad de filosofía y letras. Todo comenzó con un francés (como no podría ser menos leyendo mis anteriores entradas). Un chico al que conocí durante los exámenes del primer cuatrimestre, con el que viví una fugaz, aunque no por ello menos intensa, aventura de amor. Fugaz, pero constructiva. Reveladora de una manera geométrica. De hecho, aprendí que interpretar el papel de ángulo agudo de un triángulo amoroso no es un papel adecuado para mí. Tal y como empezó, acabó. Sin dramatizaciones ni aspavientos. La racionalidad pitagórica en su máximo exponente. La "hipotenusa" eligió al cateto B (con perdón) y no a mí. C'est fini.

El fin de semana siguiente, y dispuesto a seguir con mi vida tal cual él seguía con la suya, acepté la invitación de una amiga alemana de acudir a la fiesta que daba en su casa. Fiesta internacional, con exceso de erasmus por metro cuadrado. Fue entonces cuando le conocí. Mi amiga me presentó a su compañero de piso: un chico francés, cuya mirada sostenida durante cuatro segundos más de lo socialmente aceptable al ser presentados hizo evidente que era gay. - No, no más franceses, por favor - pensé (Cádiz o la petite France). No obstante a mi oposición inicial, el chico resultó ser simpático. Algo tímido, pero encantador. Aquella noche me fui de la fiesta sin darle mi número de teléfono (desde que lei a Auster confío plenamente en la adversidad, y en cualquier caso, vivir en Cádiz no implica "posibilidad" de encontrarse con alguien conocido por la calle, sino la certeza más absoluta de que eso ocurrirá). Por supuesto que así fue. Como diría aquella canción de Mecano, dos cines y un par de conciertos y empezamos a salir. Después de varios encuentros casuales, decidimos tener una cita. Pobre crédulo de mí, tras varias citas inmejorables, pensé que nada podría empañar esta incipiente historia, pero pronto comprendería que la geometría me había quedado para septiembre. No tardaría en descubrir, que el triángulo no es sino la versión sesgada del polígono irregular y amorfo que es mi vida. Mi flamante nuevo francés conocía a mi anterior hipotenusa, y por su fuera poco, no se soportaban. La razón: un chico de la facultad, con el que mi incipiente estaba en train de finir una historia había estado interesado en mi ex-hipotenusa, pero éste a su vez no soportaba a dicho chico en cuestión al cuál llamaremos x. Yo mismo no soportaba a x, al igual que no soportaba la manera en que me miraba por los pasillos de la facultad como si fuera un trozo de carne. No pude evitar reirme cuando me enteré de que el mejor amigo de x, había tenido a su vez una historia con el francés originario (no, no se trata de mi ex-hipotenusa ni de mi flamante francés con el que vivo una incipiente historia, sino del chico que hablo en mi anterior entrada "La casualidad habla francés" que al final resultó ser gay, tal y como imaginaba). Querido lector, si has conseguido leer hasta aquí sin marearte, comprenderás mi estado de shock al vivir todo esto. Al borde de un ataque empecé a dibujar un mapa conceptual de mi vida socio-amorosa, pero el gráfico quedó demasiado emborronado para ser comprendido. Definitivamente, me siento protagnizar la última y patética novela gay de la feria del libro de este año. Ya leo el argumento: "Un joven estudiante narra sus aventuras amorosas y sus encuentros sexuales en la universidad. Un viaje iniciático de descubrimiento del propio yo y de experiencias sexuales que le llevarán a lugares jamás por él sospechados". Sólo falta el amigo chapero y la amiga mariliendres y tenemos premio de literatura gay al canto. En fin, no sé cómo ni en qué momento, pero creo que me perdí. ¿Alguno se ofrece para darme clases particulares de geometría este verano?