<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724</id><updated>2011-04-22T02:45:35.025+02:00</updated><title type='text'>Crónica del hormiguero urbano</title><subtitle type='html'>Somos hormigas de ciudad, habitando hormigueros de cemento y alquitrán. Esta es la crónica de mi existencia, que es sospechosamente similar a la de los demás...</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>14</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724.post-2757373102377763622</id><published>2007-05-11T21:17:00.000+02:00</published><updated>2007-05-11T21:19:34.504+02:00</updated><title type='text'>Sinfonía de un recuerdo</title><content type='html'>"Toca a Chopin", le contesté en respuesta a su pregunta acerca de qué quería que me interpretase. Tras pensar durante unos segundos, sus dedos comenzaron a acariciar las teclas del piano y de sus ágiles movimientos nació el Estudio nº3 en mi mayor de Chopin. Yo le observaba desde cierta distancia, en silencio, viendo cómo sus manos recorrían la escala de blancas y negras tal y como solían hacer al recorrer mi cuerpo. Aquella ocasión fue la primera vez que le oi tocar, y aquella pieza, interpretada en exclusiva para mí, quedaría irremediablemente unida a su recuerdo. La música estaba de una u otra forma presente en cada una de nuestras conversaciones. Ambos coincidíamos en lo irónico que resultaba que la mejor obra de Mozart fuese su Réquiem, el cuál ni siquiera había llegado a acabar, y las discusiones acerca de por qué Händel o Bach nunca podrían ser superados en virtuosismo, a pesar de que no fueran tan valorados como Beethoven o Mozart, a veces se tornaban eternas. A veces nos llevábamos horas hablando o cantando juntos toda la discografía de Mecano, en la playa, de noche. A mediados de agosto contamos juntos las estrellas fugaces al paso de las Perseidas. Él me hablaba sobre las obras que debía preparar para sus exámenes del conservatorio, o sobre los progresos en el réquiem que estaba componiendo, y yo le escuchaba con una mezcla de curiosidad y candor, un poco como se escucha a los niños hablar de sus ideas e ilusiones. Siempre me llamó la atención su sentido de la creatividad, solía practicar el origami, y en una ocasión, al día siguiente de decirle que el edelweiss era mi flor preferida, apareció ante mí con un edelweiss de papel hecho por él. Así era él, un poco idealista, incluso naïf a veces. El tiempo pasó, como no podría ser de otro modo, y sus gestos, sus ideas, sus detallles, que al principio me resultaban tiernos y encantadores, acabaron por resultarme insoportables. Me cansaba su idealismo, llegó incluso a resultarme infantil. Así que actuando de una manera "madura" y razonable, le dejé, con premeditación y alevosía, y sin ningún cargo de conciencia. Durante semanas pensé mandarle un mail, o incluso llamarle, no quería que todo acabase de una manera tan fría y maquinalmente cabal, pero nunca lo hice. No tardé en encontrar a otro alguien que me hiciera la compañía necesaria a mi soledad, y como no podría ser de otro modo viviendo en Cádiz, acabamos por encontrarnos. Él, yo y mi flamante novio alemán. He de reconocer que un cierto regocijo me invadió al ver su cara cuando le presenté al susodicho alemán. De alguna forma maquiavélica me alegré del inesperado encuentro. Nunca me perdonaré haberle hecho tal cosa, de haberme vengado sin razón de alguien que jamás me hizo ningún daño. Desde esa ocasión, nos volvimos a encontrar de otras tantas veces, y en cada una de ellas, su indiferencia hacia mí (merecida, por supuesto) me hacía un tremendo daño. Fui un cobarde, y jamás me atreví a llamarle o a hablar con él de nuevo, aunque fuese por respeto a la historia que habíamos vivido juntos. El agosto siguiente volví a ir a la playa, de noche, al paso de las Perseidas, esperando encontrarlo, pero no estaba allí. Fui al concierto de Mecano y escuché las canciones que solíamos cantar juntos, vi allí a sus amigos, pero él no estaba. En un intento por eliminarle de mi mente, me deshice de todos sus recuerdos, pero no me atreví a destruir el edelweiss de papel. El tiempo pasó, y con dicho transcurrir de los meses, ya no volví a pensar en él. Nuevos amores o nuevos encuentros llenaron mi memoria de nuevos recuerdos y nuevas vivencias. No obstante, de tarde en tarde vuelvo a escuchar el Estudio nº3 de Chopin, mientras juego con el edelweiss entre mis manos, y una sonrisa llena mis labios. Ya no le recuerdo con tristeza, ni con nostalgia por la historia que nunca continuó, ya no siento nada hacia él. El tiempo ha hecho que sólo los recuerdos buenos permanezcan, y en esos pequeños momentos de íntima comunión con Chopin y el origami sólo revivo el candor y la ternura de la historia que viví con el primer chico del que una vez me enamoré.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36038724-2757373102377763622?l=psicologoenpotencia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/2757373102377763622/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36038724&amp;postID=2757373102377763622&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/2757373102377763622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/2757373102377763622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/2007/05/sinfona-de-un-recuerdo.html' title='Sinfonía de un recuerdo'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724.post-2988485765101393222</id><published>2007-04-17T09:30:00.000+02:00</published><updated>2007-04-17T14:54:32.218+02:00</updated><title type='text'>Geometría de la vida cotidiana.</title><content type='html'>Cuando al levantarte un día, piensas, como quien no quiere la cosa, que tu vida se ha convertido en una vulgar comedia de enredo con un pésimo argumento y mediocres actores, creo que merece la pena reflexionar. Esa fue mi sensación al descubrir que mi existencia estaba terroríficamente implicada en ese &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;cirque du soleil&lt;/span&gt;, en esa casa de lenocinio endogámica que es la facultad de filosofía y letras. Todo comenzó con un francés (como no podría ser menos leyendo mis anteriores entradas). Un chico al que conocí durante los exámenes del primer cuatrimestre, con el que viví una fugaz, aunque no por ello menos intensa, &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;aventura&lt;/span&gt; de amor. Fugaz, pero constructiva. Reveladora de una manera geométrica. De hecho, aprendí que interpretar el papel de ángulo agudo de un triángulo amoroso no es un papel adecuado para mí. Tal y como empezó, acabó. Sin dramatizaciones ni aspavientos. La racionalidad pitagórica en su máximo exponente. La "hipotenusa" eligió al cateto B (con perdón) y no a mí. C'est fini.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fin de semana siguiente, y dispuesto a seguir con mi vida tal cual él seguía con la suya, acepté la invitación de una amiga alemana de acudir a la fiesta que daba en su casa. Fiesta internacional, con exceso de erasmus por metro cuadrado. Fue entonces cuando le conocí. Mi amiga me presentó a su compañero de piso: un chico francés, cuya mirada sostenida durante cuatro segundos más de lo socialmente aceptable al ser presentados hizo evidente que era gay. - No, no más franceses, por favor - pensé (Cádiz o &lt;em&gt;la petite France). &lt;/em&gt;No obstante a mi oposición inicial, el chico resultó ser simpático. Algo tímido, pero encantador. Aquella noche me fui de la fiesta sin darle mi número de teléfono (desde que lei a Auster confío plenamente en la adversidad, y en cualquier caso, vivir en Cádiz no implica "posibilidad" de encontrarse con alguien conocido por la calle, sino la certeza más absoluta de que eso ocurrirá). Por supuesto que así fue. Como diría aquella canción de Mecano, &lt;em&gt;dos cines y un par de conciertos y empezamos a salir. &lt;/em&gt;Después de varios encuentros casuales, decidimos tener una cita. Pobre crédulo de mí, tras varias citas inmejorables, pensé que nada podría empañar esta incipiente historia, pero pronto comprendería que la geometría me había quedado para septiembre. No tardaría en descubrir, que el triángulo no es sino la versión sesgada del polígono irregular y amorfo que es mi vida. Mi flamante nuevo francés conocía a mi anterior hipotenusa, y por su fuera poco, no se soportaban. La razón: un chico de la facultad, con el que mi incipiente estaba &lt;em&gt;en train de finir &lt;/em&gt;una historia había estado interesado en mi ex-hipotenusa, pero éste a su vez no soportaba a dicho chico en cuestión al cuál llamaremos x. Yo mismo no soportaba a x, al igual que no soportaba la manera en que me miraba por los pasillos de la facultad como si fuera un trozo de carne. No pude evitar reirme cuando me enteré de que el mejor amigo de x, había tenido a su vez una historia con el francés originario (no, no se trata de mi ex-hipotenusa ni de mi flamante francés con el que vivo una incipiente historia, sino del chico que hablo en mi anterior entrada &lt;em&gt;"La casualidad habla francés" &lt;/em&gt;que al final resultó ser gay, tal y como imaginaba&lt;em&gt;). &lt;/em&gt;Querido lector, si has conseguido leer hasta aquí sin marearte, comprenderás mi estado de shock al vivir todo esto. Al borde de un ataque empecé a dibujar un mapa conceptual de mi vida socio-amorosa, pero el gráfico quedó demasiado emborronado para ser comprendido. Definitivamente, me siento protagnizar la última y patética &lt;em&gt;novela gay&lt;/em&gt; de la feria del libro de este año. Ya leo el argumento: "Un joven estudiante narra sus aventuras amorosas y sus encuentros sexuales en la universidad. Un viaje iniciático de descubrimiento del propio yo y de experiencias sexuales que le llevarán a lugares jamás por él sospechados". Sólo falta el amigo chapero y la amiga mariliendres y tenemos premio de literatura gay al canto. En fin, no sé cómo ni en qué momento, pero creo que me perdí. ¿Alguno se ofrece para darme clases particulares de geometría este verano?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36038724-2988485765101393222?l=psicologoenpotencia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/2988485765101393222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36038724&amp;postID=2988485765101393222&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/2988485765101393222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/2988485765101393222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/2007/04/geometra-de-la-vida-cotidiana.html' title='Geometría de la vida cotidiana.'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724.post-1080828619196157939</id><published>2007-03-06T11:32:00.000+01:00</published><updated>2007-03-06T11:46:11.296+01:00</updated><title type='text'>Changes</title><content type='html'>Tras casi tres meses desaparecido, hoy me decido a retomar esta que fuera mi ventana al mundo. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cambios&lt;/span&gt;, como decía aquella canción de David Bowie han ido ocurriendo desde entonces. Las cansinas navidades ya quedan lejos, y las noches en vela a causa de los inminentes exámenes apenas permanecen en el recuerdo. Tras ellos, el buen tiempo parece haber llegado casi de repente a Cádiz (como casi todo lo que ocurre en esta loca ciudad de extremos), y aunque el caluroso verano aún queda lejos, tórridos sentimientos se han apoderado ya de mi interior...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36038724-1080828619196157939?l=psicologoenpotencia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/1080828619196157939/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36038724&amp;postID=1080828619196157939&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/1080828619196157939'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/1080828619196157939'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/2007/03/changes.html' title='Changes'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724.post-116532594764481647</id><published>2006-12-05T12:19:00.000+01:00</published><updated>2006-12-22T17:29:30.073+01:00</updated><title type='text'>La casualidad habla francés.</title><content type='html'>Estoy leyendo &lt;em&gt;The New York trilogy&lt;/em&gt;, una de las obras más conocidas de Paul Auster. Mi amiga, en la cual confío plenamente en lo que a gustos se refiere, me ha estado recomendando a Auster desde que nos conocimos. Sin embargo, no ha sido hasta ahora (y no precisamente fruto de sus años de insistencia) que me he decidido a darle la oportunidad de ser leído. Todo comenzó con una lista, la lista de autores anglosajones contemporáneos que mi profesora de inglés me pasó para que escogiera la lectura de este trimestre. De entre ellos me llamó especialmente la atención Paul Auster, por aquello de las continuas recomendaciones por parte de mi amiga. Me decidí a leerlo y pocos días después, bajando las escaleras de la escuela de idiomas (que como podréis comprobar si seguís mi blog, este año están dando lugar a encuentros memorables, ¡y eso que apenas son treinta escalones!) me encontré con el lector galés de 24 años, con aire aniñado y algo desaliñado que este año se encuentra entre nosotros. Desde el primer día que hablamos, conectamos bastante bien, lo que unido a alguna que otra mirada de soslayo con sonrisa incluida mientras estábamos en clase y a mi &lt;em&gt;necesidad de amar&lt;/em&gt;, me hicieron pensar en la existencia de alguna posibilidad. De ahí a asistir, en primera fila, a todos y cada uno de los talleres de &lt;em&gt;British pronunciation &lt;/em&gt;por&lt;em&gt; &lt;/em&gt;él impartidos hay sólo un paso, el mismo que hay de ahí a la decepción tras descubrirle del brazo de su &lt;em&gt;fiancee &lt;/em&gt;italiana. Aquél día en la escalera, como decía, me preguntó que libro había escogido y cuál no sería mi sorpresa cuando me dijo, que Auster, era su autor favorito. Desde ese momento se ha mostrado aún más cercano, con mayor confianza, una cercanía y confianza que sin embargo, ahora me incomoda un poco. En cualquier caso, me dijo los tres temas que según él, caracterizan al autor: el azar, la identidad y la posmodernidad. Tres conceptos de los que he sido plenamente consciente en los últimos días, exactamente desde que empecé a leer a Auster.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta ocasión todo comenzó con un test. Un estudio sobre el concepto del amor que pretende averiguar si existe alguna diferencia entre el concepto del amor que tienen hombres y mujeres, según la edad, la orientación sexual y la religiosidad, una práctica para la asignatura de Psicología Social me llevó a tener que pasar un cuestionario sobre el susodicho tema a una ingente cantidad de desconocidos. De modo que me dirigí a la facultad de Letras (por aquello de que estadísticamente sus estudiantes están más abiertos a la experiencia y por tanto más dispuestos a la colaboración y sobre todo porque son los que más tiempo pasan en el patio fumando y hablando) equipado con cientos de copias del test y mucha cara dura, a abordar a desconocidos voluntariosos. La experiencia fue agradable, gracias al test, andar por la facultad se ha convertido en un continuo saludar a gente, de la cual no recuerdo nada excepto haberle pasado el test. Había ya atardecido cuando me acerqué a un grupo sentado en mitad del patio. Entre ellos había un chico, francés, pelo revuelto, mirada verde misteriosa, canuto en mano, con aires de indiferencia y apariencia marcadamente "contracultural". ¿Qué puedo decir? Tras pasarle el test a él y sus amigos y encontrar que, además de aires de estrella del rock venida a menos, su conversación era sumamente interesante, me salté sin ninguna clase de sentimiento de culpa el código deontológico, y analicé su test "anónimo", concretamente aquella parte que pregunta acerca de datos como el sexo, la edad, la religiosidad y la orientación sexual. Hay que decir en mi descargo que mientras hacía el test, el chico en cuestión me había dicho que no tenía novia ni novio, y por lo tanto le era más difícil hacer el test. Como el francés, al igual que el español tiene una clara diferencia del femenino y el masculino y por tanto esa dualidad no podía tratarse de un error, el detalle sólo hizo aumentar mi curiosidad. Curiosidad que quedó insatisfecha, al leer: Hombre, 21 años, nada religioso y... ¡nada más! Las tres opciones del test: homosexual, bisexual, heterosexual; permanecían impolutas, ya que no había escogido ninguna. No podía dejarlo pasar sin más, de modo que comencé un ejercicio lógico sobre el porqué de su no respuesta. Un heterosexual no duda en decir abiertamente que lo es, no sólo porque socialmente ser heterosexual jamás fue criticado, sino porque incluso, muchos heterosexuales de recelo homofóbico, ante el temor de dar lugar a dudas, dejan claro que lo suyo es el sexo con el otro género (que no con trasgéneros, que eso es harina de otro costal). Por tanto si p implica q y se da ¬q, tenemos ¬p según el Modus Tollens de la lógica formal, y si no se da p es que es gay. O no. Pero ya podría venir Aristóteles en persona y humillarme por los errores y las falacias de mi lógica &lt;em&gt;in&lt;/em&gt;formal que para mí el chico en cuestión era gay. &lt;em&gt;Tenía que serlo&lt;/em&gt;.&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El día siguiente, mientras estudiaba en la biblioteca, él entró y se sentó de espaldas a mí a unas cuantas mesas de distancia. Cuando lo miré por encima de mis libros lo descubrí mirándome. Cuando volví a mirar, de nuevo él lo hizo. Y así comenzó una regularidad de miradas, en la que yo levantaba los ojos ligeramente de mi libro y él se volvía hacia mí. Salvo un par de sonrisas y algún saludo cuando nos encontramos por los pasillos de la facultad, no ocurrió nada más. Pero la casualidad quiso que una soleada y solitaria tarde de domingo, mientras andaba por el centro, me lo encontrara de nuevo. Concretamente dos veces. Tras el segundo encuentro, y aprovechando que mi compañero de paseo (un estadounidense estudiante de español con el que había quedado para conversar un poco en inglés/español) debía marcharse, me dije a mí mismo que por más que la fuerza de la casualidad fuera innegable, la de la causalidad no lo era menos. Así, tras despedirme del estadounidense, decidí volver a casa pasando por donde había visto al francés anteriormente. Lo encontré en el mismo lugar, sentado en un banco a la espera de un amigo. Me paré a hablar con él y como me dijo que llevaba un buen rato esperando a un amigo que no aparecía, me ofrecí a hacerle compañía en la espera. El amigo finalmente le escribió diciéndole que no podía ir, así que nos quedamos sin más hablando. La conversación fue amena, hablamos sobre Cádiz, sobre él, sobre mí, sobre lo que pensamos ... Ayer en la facultad volví a verlo, me acerqué a saludarlo, hablamos, y a pesar de hablar con naturalidad, y de incluso mostrarse agradable conmigo, cuando le dije adiós no pude evitar sentirme invadido por una extraña sensación de realidad. De repente me di cuenta de que era yo el que se acercaba y mostraba interés en mantener contacto con él, de que era yo el que buscaba su mirada cuando pasaba cerca mía... en definitiva, que era YO y no ÉL quien tenía interés. La sensación de estar continuamente mendigando el interés de los demás es horrible, y el vacío pronto se apodera de ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy no me apetecía ir a la facultad, he tenido más posmodernidad, más azar y más identidad (sexual en este caso) de lo que mi cupo mensual puede soportar, así que necesito un descanso. Mi "historia" con el francés no hace sino engrosar mi prometedora &lt;em&gt;carrera de decepciones paneuropeas&lt;/em&gt;. Aún me quedan otras 22 nacionalidades antes de completar la Unión, así que seguid leyendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36038724-116532594764481647?l=psicologoenpotencia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/116532594764481647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36038724&amp;postID=116532594764481647&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116532594764481647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116532594764481647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/2006/12/la-casualidad-habla-francs.html' title='La casualidad habla francés.'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724.post-116307969046033102</id><published>2006-11-09T13:44:00.000+01:00</published><updated>2006-11-09T15:02:57.143+01:00</updated><title type='text'>Atribución de la felicidad ajena.</title><content type='html'>&lt;p&gt;Últimamente he estado muy liado con el estudio, razón por la cual no he tenido demasiado tiempo para escribir. Y aunque sé, que mi querida licenciatura en psicología tiene amplias salidas laborales, que van desde camarero mileurista (muy buenos psicólogos que son los camareros, oye. Lo mismo también somos buenos camareros los psicólogos) a voluntario del plan de prevención de drogas del ayuntamiento (una ocupación que te llena por dentro y por fuera, vamos, que te llena todo todo menos el bolsillo), no puedo dejar de sentir una leve sensación de desazón ante un futuro más bien poco luminoso que no tardará en llegar. Por eso, y siguiendo la lógica de la señorita Scarlett O'Hara, decido disfrutar del presente, centrarme en estudiar una carrera que me apasiona y pensar que &lt;em&gt;mañana será otro día.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Y así era yo feliz, basando toda mi autoestima y mi felicidad en la vertiente académica de mi vida (ya que cualquier otra vertiente de ella está vacía cual desierto sahariano). Lo sé, parco pilar de mi felicidad es la alegría y el alboroto de los años universitarios, de los que me quedan cada vez menos, pero mis neuronas han dado ya la voz de &lt;em&gt;¡sálvese quien pueda!&lt;/em&gt; y se agarran a cualquier cosa. Y digo era porque, el otro día después de clase, una amiga me contó, con nocturnidad y alevosía, que un amigo gay ha decidido casarse. El bombardeo a mi frágil e inocente pilar fue debastador, no quedaron ni los cimientos. El amigo en cuestión ronda los veinte, es estudiante y hace varios años que sale con un hombre que le saca más de diez años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amiga (versión mujer heterosexual de mi desastrosa vida sentimental) y yo decidimos entonces, sin darnos cuenta, aplicar de manera práctica nuestros conocimientos sobre Psicología social. El &lt;em&gt;proceso de atribución &lt;/em&gt;es uno de los fenómenos por dicha disciplina estudiados, y consiste en un proceso de búsqueda de las causas a la conducta ajena o propia. Una de los hechos que se analizan en los estudios sobre dicho proceso, es en qué circunstancias atribuimos las causas de un hecho a nuestro propio esfuerzo, a nuestras aptitudes o a nuestros méritos, y en qué otras atribuimos las causas a la suerte, al destino... Nuestra psique es quebradiza, y no hay nada como el autoengaño para mantenerla a salvo, de modo que nuestra conversación descendió por una espiral de argumentos que apoyasen nuestras ideas sobre lo incorrecto de dicho matrimonio:&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;"Nunca han convivido juntos, por más que lleven años saliendo, no es lo mismo tener una relación que convivir, yo no me casaría con nadie antes de convivir con él." &lt;/li&gt;&lt;li&gt;"El novio es mayor, y ya se sabe que a una cierta edad se empieza a buscar la estabilidad, pero él, con veinte años y habiendo pasado los tres últimos con él, puede que dentro de no mucho tiempo sienta que no ha vivido lo suficiente. Yo siento que aún me quedan muchas cosas por vivir como para atarme de manera definitiva a alguien". &lt;/li&gt;&lt;li&gt;"Dicen estar muy enamorados, pero una vez tuvieron una discusión de lo más tonto, y en lugar de arreglarlo, decidieron dejarlo. En una relación establecida no se entiende eso de dejarlo a la mínima como un par de adolescentes". &lt;/li&gt;&lt;li&gt;"El novio tiene un apartamento en pleno centro y un trabajo fijo, él aún está estudiando... yo no soportaría sentirme mantenido por mi pareja". &lt;/li&gt;&lt;li&gt;"Mantienen una relación obsesiva, no hacen nada el uno sin el otro, no tienen vida propia, yo no podría soportalo".&lt;/li&gt;&lt;li&gt; "¡Puff!  Casarse... Yo jamás me he sentido tan unido a una persona como para creer que me apetece estar con ella él resto de mi vida. Es muy precipitado, ¿qué va a ser lo próximo, adoptar una niña china? ... ¡¡¡¿¿¿Qué???!!! ¡¡¡No me dirás que también se lo están planteando!!!"&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;Somos egoistas, somos envidiosos, somos terribles... En el proceso de atribución de la felicidad ajena, y en un intento por sobrevivir a nosotros mismos, sin duda alguna consideramos que las causas de dicha felicidad ajena han de ser las ideas equivocadas de los demás. La gente, que se cree que la vida es de color de rosa, y por eso se enamorada y es feliz, y se casa, y tienen planes de futuro en común con su pareja... No como yo, que me doy cuenta de las cosas y veo los problemas donde otros no los ven. Por eso yo estoy solo, por eso yo tengo una carrera a medio terminar y un futuro oscuro, por eso yo no soy feliz. Yo es que prefiero ver las cosas como son y no vivir en el maravilloso mundo de fantasía en el que ellos viven. La culpa no es mía, es de los demás, ¿no?, ...¡¡¿¿no??!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36038724-116307969046033102?l=psicologoenpotencia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/116307969046033102/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36038724&amp;postID=116307969046033102&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116307969046033102'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116307969046033102'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/2006/11/atribucin-de-la-felicidad-ajena.html' title='Atribución de la felicidad ajena.'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724.post-116210447885327543</id><published>2006-10-29T06:54:00.000+01:00</published><updated>2006-10-31T14:37:59.196+01:00</updated><title type='text'>The European way of life.</title><content type='html'>Hoy decididí no salir por el ambiente. Las experiencias vividas en la última ocasión me han quitado las ganas de volver a salir por esos lugares en un tiempo. A fin de cuentas es como todo, termina por aburrir cuando se repite demasiado. Quedé con mis amigos de la facultad y nos dispusimos a hacer botellón, como dignos exponentes de nuestra generación. Aún no habíamos comprado las bebidas cuando me cruzo con un extranjero bastante atractivo, acompañado de dos amigos. Al pasar me clava una mirada de las que me confieso incapaz de resistir. En menos de cinco segundos un conocido (gay reprimidísimo) que sale con nosotros hoy me hace insinuaciones sobre el "rubito". No tardo mucho en empezar a hablar con él (lo sé, no tengo remedio), y antes de que nos hayan terminado de servir, ya me he enterado de media vida y le he invitado a él y a sus amigos a unirse a nuestro grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico es alemán, tiene 23 años y está pasando un año con una beca erasmus en Madrid, estudiando económicas. Ha venido a pasar el fin de semana a Cádiz con un par de amigos. Es rubito, muy guapo, de ojos avellana y barbita de una semana. Si algo se me da bien es hacer de anfitrión. Hablamos sobre Barcelona, sobre Berlín, sobre los jóvenes europeos... &lt;em&gt;The European way of life. &lt;/em&gt;Hablamos en una mezcla de inglés, español y alemán ("aber nur ein wenig"). El chico me empieza a resultar bastante atractivo. No paramos de hablar, de reirnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El botellón empieza a decaer, la gente comienza a emigrar a la zona de discotecas. Mis "invitados" quieren vivir la noche, así que hago de guía. Mis amigos no están por la labor de seguirme, así que me despido de ellos y ejerzo mi papel: "this way, please". Por el camino seguimos hablando ambos a solas, tanto, que me decido a aclararle que me gustan los tíos, que me va la carne más que el pescado, o como dirían ellos &lt;em&gt;Ich esse lieber Fleisch als Fisch. &lt;/em&gt;No obtengo respuesta aclaratoria por su parte, de modo que seguimos hablando. Diez minutos después no aguanto más, así que le pregunto directamente, tratando de no ser demasiado brusco. La respuesta es clara y concisa: NO. Vaya decepción....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, bailamos y nos divertimos, no me voy a deprimir por un tío que ni conozco (me digo a mí mismo). En ese momento empieza lo peor, miradas continuas, de soslayo, sonrisas apenas dibujadas... ¿Qué coño quieres? ¿No me has dicho que no eres gay? Comienzo a frustrarme y a preguntarme por qué no estará de moda eso de ser directo. A pesar de las miradas, las sonrisas y los coqueteos, no me dice una sola palabra. Salimos del local y nos encontramos a tres chicas. Universitarias novatas, estudiantes residentes en Cádiz, recién salidas del pueblo. Me divierto haciendo de traductor del grupo. Acabamos cantando y riendo en un banco de la alameda. Una de ellas, morena y atractiva, coquetea con &lt;em&gt;mi&lt;/em&gt; rubito. Mientras, los demás seguimos de fiesta. Me río con los otros dos chicos y las chicas pueblerinas, aunque de reojo miro de vez en cuando a la "pareja". Pura envidia, no voy a negarlo, Homo sum: humani nil a me alienum puto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comienza a hacerse tarde y llega la hora de irse. Los dos chicos alemanes se han ido ya, y sólo quedamos las chicas, la "pareja" (que sigue coqueteando sin atreverse a dar el paso) y yo. Cruzamos la calle y los seductores se despiden con un par de besos y un par de roces de lenguas mal dados. El rubito se va sin despedirse de mí. Camino con las chicas. "No me lo creo, me he liado con un &lt;em&gt;guiri&lt;/em&gt;" cuenta histérica la morena. Buf, lo que me faltaba por oir. Coloco a las chicas en el camino más corto a su residencia y me despido de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andando de vuelta a casa por las calles vacías, solo, como de costumbre, reflexiono. No es más que un tío que ha venido a pasar el fin de semana y tres niñitas apenas salidas del cascarón. Lo cierto es que esta estúpida historia ni siquiera merecería ocupar espacio aquí. Y así ocurriría de no ser porque, esta estúpida historia, no es sino un reflejo más de lo que me rodea. La realidad con la que me encuentro fuera del ambiente. No sé qué es peor, estar fuera o dentro. Me pregunto por qué será tan jodidamente difícil ser gay. Decido olvidarme de los paranoicos reprimidos de internet, de los mucho menos reprimidos (aunque no por ello menos paranoicos) miembros del petardeo ambientil, de los tíos ambiguos e inseguros que me encuentro en mi restante vida diaria.... Definitivamente voy a acabar por convertirme en misántropo verdadero. Antes de llegar a casa recibo un sms del rubito: "¿tienes el teléfono de la chica guapa?". No puedo evitar reirme al leerlo, y reirme de la estupidez general que rodea mi vida, y en la cual, muy a mi pesar, yo estoy metido hasta el fondo. "No, lo siento, no lo tengo. Ciao"&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36038724-116210447885327543?l=psicologoenpotencia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/116210447885327543/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36038724&amp;postID=116210447885327543&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116210447885327543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116210447885327543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/2006/10/european-way-of-life.html' title='The European way of life.'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724.post-116154413128375246</id><published>2006-10-22T21:07:00.000+02:00</published><updated>2006-10-28T21:54:57.260+02:00</updated><title type='text'>Cosas que te diría si me dirigieras la palabra.</title><content type='html'>Hola,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probablemente te sorprenda que te escriba después de tanto tiempo. No voy a engañarte, me siento solo y por eso te echo de menos. Como ves, al fin has conseguido la sinceridad que me suplicaste durante meses y que nunca te terminé de dar. Puedes llamarme egoísta, y con razón. No voy a tratar de exculparme. Ni siquiera el fin de esta carta es expíar el sentimiento de culpa que podría llegar a sentir por lo que te confieso. Sólo te echo de menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día te vi corriendo por la playa. Era de noche y nos cruzamos. Yo corría contra el viento, tú en su dirección. Parece que al fin te pusiste a ello. Recuerdo que cuando estábamos juntos siempre me decías: "En otoño quiero empezar a hacer &lt;em&gt;footing&lt;/em&gt;", aunque al final nunca lo hacías. Ahora sé que no me importaba que no fueras un &lt;em&gt;adonis&lt;/em&gt;. Ahora, después de tanto tiempo, después de haberme deleitado con la voluptuosidad de otros cuerpos. Sé que me viste, pero cuando pasé junto a ti ni siquiera apartaste tu mirada del horizonte al que te dirigías. Me dolió, pero no te culpo por ello. No te culpo por evitar todo contacto con la persona que te dejó, casi sin despedirse y aduciendo razones difusas y ni siquiera por él comprendidas. Porque la verdad es que ahora, después de tanto tiempo, no termino de comprender por qué lo hice. Puede que con el paso del tiempo los recuerdos se difuminen, pasemos de algún modo nuestras historias "a limpio" y sólo nos quedemos con lo mejor de aquéllas. O puede que, en un intento por mantener intacta mi psique, haya olvidado las razones tan poco creíbles que te di, haya olvidado que no tenía razones para no quererte. Perdona por no haberlo comprendido antes, por no haber comprendido que no podía esperar de ti que satisficieras mis vagas ilusiones, mis sueños cinematográficos..&lt;em&gt;. &lt;/em&gt;No entendía entonces que el amor no es una cura de nuestras carencias, ni nuestro amado una proyección de nuestros ideales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que me evites no hace sino descubrirte. Hacer patente que no has conseguido desterrarme de tu vida, ni olvidar el daño que te causé. Pero ahora no tiene demasiada importancia ya. No voy a insistir, no es esto un intento de retomar algo que ya no tiene ningún sentido. Dudo incluso que pudiéramos llegar a ser amigos. Además, sé que nuestro encuentro aquella tarde a las pocas semanas de haberlo dejado, no ayudó mucho a que mantuviésemos una cordial amistad. Tú salías del conservatorio, y yo paseaba con aquél guapo chico alemán con el que había comenzado a salir. Tu expresión al presentártelo fue el claro reflejo de la sorpresa y la ira contenida. En aquél momento supe que aquellas serían las últimas palabras que íbamos a intercambiar. Aquella historia terminó por fracasar, tal y como ocurriría con las siguientes, pero de ellas ya, nada supiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace mucho estuve en la playa. Era una noche de verano, y recordé todas las noches que pasamos juntos en aquel lugar, hablando, mirándonos, amándonos... Puede que incluso fuese la misma noche de San Lorenzo, aquella que pasamos juntos, viendo la lluvia de estrellas. Otros labios me besaban en esta ocasión, pero por un momento recordé aquellos labios, los tuyos, que tuve que besar yo por primera vez, ya que tu inseguridad te impedía acercarte a mí. Quizá te guste saber que aún conservo la &lt;em&gt;edelweiss &lt;/em&gt;que me regalaste. Y que a veces, cuando estoy solo, pongo el &lt;em&gt;estudio nº3&lt;/em&gt; en mi mayor de Chopin, y recuerdo aquellas veces que tocabas para mí. No me lo tengas en cuenta, soy un nostálgico, no lo puedo evitar. No quiero que te confundas, como he dicho al principio, mi razón es puramente egoísta, me siento solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el concierto de Ana Torroja vi a todos tus amigos (a los que no soportaba, a pesar de que nunca te lo dijese). Estoy seguro de que estabas allí también, aunque no te vi, pues sé cuánto te gusta Mecano. Por primera vez cobró sentido nuestra canción.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;"y aunque fui yo quien decidió que ya no más&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;y no me canse de jurarte&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;que no habrá segunda parte&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;me cuesta tanto olvidarte,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;me cuesta tanto olvidarte,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;me cuesta tanto..."&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36038724-116154413128375246?l=psicologoenpotencia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/116154413128375246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36038724&amp;postID=116154413128375246&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116154413128375246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116154413128375246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/2006/10/cosas-que-te-dira-si-me-dirigieras-la.html' title='Cosas que te diría si me dirigieras la palabra.'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724.post-116143411054667142</id><published>2006-10-21T14:09:00.000+02:00</published><updated>2006-10-21T16:26:15.733+02:00</updated><title type='text'>Deseando amar</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4599/4020/1600/in_the_mood_for_love.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="In the mood for love" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4599/4020/320/in_the_mood_for_love.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Descubrí el cine de Wong Kar Wai hace apenas unos meses. Este director, originario de Hong Kong, puede ser considerado, sin temor a equivocarase, uno de los grandes maestros de la historia del cine. Desde sus menos conocidas &lt;em&gt;Chungking Express&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Fallen Angels&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Happy Together&lt;/em&gt;, hasta su última &lt;em&gt;2046, &lt;/em&gt;su cine se caracteriza por una estética preciosista, una forma rompedora, en la que las secuencias se alteran, se entrelazan y tejen una historia detallista y eminentemente humana; y por unas bandas sonoras que son en sí mismas un deleite para los sentidos. No obstante, si he de elegir una de sus películas, escogería &lt;em&gt;In the mood for love (deseando amar)&lt;/em&gt;. Es la historia de un amor no consumado, de un amor imposible a causa de la culpa, oculto por miedo al vilipendio social. Es la historia de dos seres unidos por la soledad. La atmósfera de contención, de metódica ocultación, las miradas sostenidas y las insinuaciones acaban por ser asfixiantes con el paso de los años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al igual que los protagonitas de la película, yo también estoy &lt;em&gt;deseando amar&lt;/em&gt;. Ni siquiera conozco al objeto de mi deseo pero, aunque resulte paradójico, estoy deseando desearle. Por más que Schopenhauer nos intentara convencer de que la felicidad sólo podría alcanzarse eliminando todo deseo, yo &lt;em&gt;necesito&lt;/em&gt; desear. Y no se debe a que crea que amar nos hace felices en absoluto, sino porque nos hace humanos. El hormiguero urbano nos hace hormigas de ciudad. Hormigas "deshumanizadas", y esta hormiga necesita una terapia de choque. Necesito emocionarme con una de tus sonrisas, erizarme al sentir el sutil roce de nuestras pieles, ilusionarme con tus susurros al oído, embriagarme por la cercanía de tu presencia, inundarme de ti a través de los cinco sentidos... Necesito quererte, y ni siquiera te conzoco...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;I Know Him By Heart&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Vonda Shepard&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;P&gt;&lt;div align="center"&gt;There's a secret path I follow &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;To a place no one can find &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Where I meet my perfect someone &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;I've kept hidden in my mind &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Where my heart makes my decisions &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;'Till my dream becomes a vision &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;And the love I feel &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Makes him real someday &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;P&gt;&lt;div align="center"&gt;'Cause I know he's out there somewhere&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Just beyond my reach &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Though I've never really touched him &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Or ever heard him speak &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Though we've never been together &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;We've never been apart &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;No we've never met &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Haven't found him yet &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;But I know him by heart &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;P&gt;&lt;div align="center"&gt;Am I living in an illusion?&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Wanting something I can't see&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;If I compromise, I'd be living lies &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Pretending love's not meant to be &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;'Cause I know my heart's worth saving &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;And I know that he'll be waiting &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;So I'll hold on and I'll stay strong 'till then &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;P&gt;&lt;div align="center"&gt;'Cause I know he's out there somewhere &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Just beyond my reach &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Though I've never really touched him &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Or ever heard him speak &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Though we've never been together &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;We've never been apart &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;P&gt;&lt;div align="center"&gt;No we've never met &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Haven't found him yet &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;But I know him by heart &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;No we've never met &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Haven't found him yet &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;But I know him by heart&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36038724-116143411054667142?l=psicologoenpotencia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/116143411054667142/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36038724&amp;postID=116143411054667142&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116143411054667142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116143411054667142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/2006/10/deseando-amar.html' title='Deseando amar'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724.post-116135240228628724</id><published>2006-10-20T13:04:00.000+02:00</published><updated>2006-10-21T15:35:45.273+02:00</updated><title type='text'>Autumn leaves</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4599/4020/1600/autunm_leaves.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="Autumn leaves" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4599/4020/320/autunm_leaves.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No sé vosotros, pero yo me he chocado justo de frente con el cambio climático esta mañana. Estaba haciendo un descanso en el estudio cuando me asomé a la ventana. Había puesto un disco de jazz para desconectar un poco y sonaba una de mis canciones favoritas: &lt;em&gt;"Autumn leaves". &lt;/em&gt;Una versión en directo tocada al saxofón por Stan Getz que siempre me hace pensar en los planos neoyorquinos de las películas de Woody Allen. El escucharla me evoca imágenes de ciudad. Una ciudad vibrante que camina al ritmo marcado por el bajo, una ciudad otoñal, cuyas calles se cubren por el manto de las hojas ocres en uno de esos extraños días grises llenos de claridad. Mi calle dista mucho de parecerse al &lt;em&gt;Village, &lt;/em&gt;pero sí es cierto que en sus aceras se yerguen hileras de árboles, impertérritos al paso del tiempo salvo por un pequeño detalle: la verde frondosidad que inunda sus altas copas en primavera, se torna marrón primero y vacío después, durante el otoño. O al menos así permanece en mis recuerdos infantiles. Así lo vivía cada quince de septiembre, cuando volvía al colegio pateando las montañas de hojas secas recién caídas. Aún recuerdo la luz de las tardes de otoño. Esa luz aterciopelada, de un dorado sostenido, que lo inundaba todo al atardecer, justo cuando salía de clase. Revivo por un momento estas sensaciones agradables y la ilusión con la que volvía a casa para merendar viendo mis programas favoritos. Las hojas secas y los árboles desnudos estaban tan presentes en mis comienzos de nuevo curso que incluso nuestro profesor de &lt;em&gt;naturales &lt;/em&gt;nos hacía cada año recoger algunas y pegarlas en nuestro cuaderno para analizar a qué clase de árbol pertencían. No hace mucho encontré por casualidad un cuaderno de la época en el que había dibujado un paisaje comparativo, la misma imagen de una bucólica escena campestre tal y como podríamos observarla en el mes de mayo (toda verde y florecida) y en el de septiembre (llena de ocres y de ramas desnudas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observo la calle desde mi ventana dejando a un lado todas estas evocaciones de mi infancia para descubrir que, a once días de noviembre, todo sigue verde y no hay ni rastro de hojas secas en el suelo. El otro día lei una noticia acerca de la migración de los mosquitos portadores de malaria en los próximos años, desde el norte de África al sur de España. Las noticas acerca de las imparables subidas de temperatura son tan comunes que apenas son novedad. No voy a habar aquí sobre el cambio climático y de sus consecuencias catastróficas para la vida de la humanidad tal y como la conocemos, a pesar de que es un tema que me interesa y preocupa muchísimo. Quizá en otra ocasión. El sentido de esta reflexión tiene un toque mucho más &lt;em&gt;proustiano&lt;/em&gt;, si me permitís siquiera hacer referencia (que no comprarme) a un genio como él. Una desilusión repentina. Una colección de evocaciones infantiles enfrentadas irremediablemente con la realidad. La realidad verde y tórrida de un poco común otoño.&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;"Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;brillante&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Hoy esté por siempre oculto a mis miradas,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Aunque nada pueda devolvernos la hora&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;No hemos de afligirnos, pues la fuerza&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Subsiste en el recuerdo"&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;William Wordsworth, 1770-1850&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Los otoños pueden ya no ser lo que eran. Quizá debido a nuestro continuo consumo contaminatorio. Quizá a procesos naturales fuera de nuestro alcance. Más probablemente debido a una mezcla de ambos. Puede que hasta llegue el día en que el otoño sea verde y florido, pero en mi recuerdo, pienso mientras escucho las últimas notas del saxofón, en mi recuerdo &lt;em&gt;subsistirá&lt;/em&gt; la belleza de aquellas tardes perdidas.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36038724-116135240228628724?l=psicologoenpotencia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/116135240228628724/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36038724&amp;postID=116135240228628724&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116135240228628724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116135240228628724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/2006/10/autumn-leaves.html' title='Autumn leaves'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724.post-116117651801073683</id><published>2006-10-19T14:50:00.000+02:00</published><updated>2006-10-20T19:55:03.993+02:00</updated><title type='text'>Pensamiento, palabra, obra y omisión.</title><content type='html'>Los pecados según la doctrina católica pueden ser de pensamiento, palabra, obra u omisión. Así me lo hizo aprender el cura que me daba clase de religión y así quedó grabado por siempre en mi memoria. Si mis doce años vividos en un colegio católico no hubiesen hecho de mí un ateo sin remedio, podría decir que hoy he pecado. Más allá de aspectos doctrinales podría decir incluso que ante mí ha ocurrido lo que podría ser el principio (o quizá la consumación) de un delito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subí al autobús y me senté. Mientras miraba distraidamente mi agenda y pensaba en las cosas que debía hacer, no me percaté de que un hombre y una mujer subieron poco después y se sentaron justo detrás mía. No noté su presencia hasta que empecé a oir los gritos del hombre a apenas treinta centímetros de mi oído. Discutían. Me pareció de muy poca educación gritar dentro del autobús abarrotado de personas e hice ademanes de sentirme molesto. Los pasajeros sentados frente a mí miraban incómodos hacia otro lado. En mitad de mi frustración encendí el MP3 y me puse los auriculares. Le di el máximo volumen, pero no sonaba lo suficientemente alto como para evitar seguir oyendo los gritos de la discusión. Me quité los auriculares y miré hacia atrás. Sólo llegué a verle a él, un hombre panzudo, rondando los cincuenta, muy moreno y con una barba canosa mal afeitada. Ni siquiera se inmutó ante mi mirada. Resignado a tener que aguantar la discusión durante el trayecto, no me quedó más remedio que tratar de pensar en otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Te he dicho que no vas y punto, estás casada conmigo, a ver cuándo te enteras y si yo te digo que no me da la gana de que vayas, es que no" - dijo él. Mis intentos por tratar de no oir se convirtieron entonces en esfuerzos por seguir escuchando lo que decían mientras trataba de salir de mi asombro. Él seguía recriminándole y advirtiéndole que &lt;em&gt;no podía&lt;/em&gt; salir sola con sus amigas. Ella contestaba monosílabos y se hacía la molesta. Le dijo que él también salía con sus amigos cuando quería, a lo que él contestó que eso era completamente falso. El marido insistía en que no podía ir sola, ¿qué iba a hacer ella sola? Era su mujer. "Y como yo te vea preparándote para irte esta noche....." - dijo con tono amenazante. Aprovechando que el asiento frente a mí había quedado vacío, me cambié para mirarles cara a cara. Ella, algo ojerosa y demacrada, tendría unos cuarenta y cinco. La miré fijamente, intentando buscar en ella un gesto de complicidad, una mirada instantánea con la que hacerle ver mi rechazo hacia aquella situación. No lo hizo, apenas levantó la vista del móvil, en una actitud artificiosamente indiferente. Concentrarse obstinadamente en la pantalla del móvil, "ignorando" lo que ocurría a su alrededor no es sino un mecanismo de defensa más que evidente. Le miré a él con el gesto más despreciativo que pude ofrecer (lo cual no me costó demasiado trabajo, pues realmente sentía asco), pero tampoco se dio por aludido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hacer? ¿Inmiscuirme en la vida de dos completos desconocidos? ¿Decirle a ella que no tiene por qué soportar esa humillación, ese control sobre su vida que él pretende imponerle? Lo que hoy es una amenaza verbal, apenas tomada en serio, mañana puede convertirse en una realidad televisada: su cara de rictus, a medio maquillar; su pecho atravesado por un cuchillo de cocina. &lt;em&gt;Ataque de celos repentino con final trágico&lt;/em&gt;. ¿Me tomará por loco si le hablo así? Miro a los demás ocupantes del autobús, con sus gestos indolentes, indiferentes a lo que les rodea... Así es la vida en el hormiguero, la mierda está tan a la vista, nos ha inundado hasta tal punto que ha colapsado nuestra capacidad de asombro. La realidad se nos asemeja una pantalla de televisión, y como tal, la contemplamos como aburridos espectadores. La indecisión me ha hecho perder demasiado tiempo, y el matrimonio habla ahora sobre el móvil como si nada hubiera ocurrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acerca mi parada y me alejo sin decirles nada. ¿Es ese el mensaje? "La vida sigue después de todo", "Aireamos nuestros problemas a los cuatro vientos, pero al final las cosas se arreglan en la pareja". No, no puedo aceptarlo. Me niego a admitir que en una relación se pueda llegar a esa clase de falta de respeto mutuo. Sólo espero que ella se rebele contra esa sumisión antes de que sea demasiado tarde y en su lecho de muerte, sea a manos de su marido o no, descubra que ha desperdiciado su vida. Mientras bajo del autobús los oigo retomar la discusión, pero yo ya voy de camino a casa, sin haberles dicho nada. A fin de cuentas, la indiferencia es el &lt;em&gt;pecado&lt;/em&gt; de nuestra siglo y yo, como hijo de mi generación, también &lt;em&gt;peco&lt;/em&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36038724-116117651801073683?l=psicologoenpotencia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/116117651801073683/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36038724&amp;postID=116117651801073683&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116117651801073683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116117651801073683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/2006/10/pensamiento-palabra-obra-y-omisin.html' title='Pensamiento, palabra, obra y omisión.'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724.post-116113047922576876</id><published>2006-10-18T02:03:00.000+02:00</published><updated>2006-10-19T23:10:31.990+02:00</updated><title type='text'>Una habitación con vistas.</title><content type='html'>Cuando tenía diez años mi película favorita era "Una habitación con vistas". Basada en la novela homónima de E.M. Foster, es una pequeña gran obra de arte, ganadora de tres Oscar y con unas muy buenas actuaciones de Helena Bonham Carter(&lt;em&gt;victorianísima,&lt;/em&gt; como es natural en ella) y Maggie Smith (insuperable). Claro que estos detalles los aprecio ahora, en aquella época me gustaba porque, por aquél entonces, yo fantaseaba con los dramas victorianos de intriga y romance; porque me fascinaba la atmósfera decadente y esnob que envuelve a la película; y porque en ella aparecen los dos guapos actores bañándose desnudos en una charca (la escena más homoerótica que yo había visto hasta el momento). Películas sobre ventanas hay muchas, desde la clásica "La ventana indiscreta", del genial Hitchcock, hasta la reciente "La ventana de enfrente" del no menos genial, aunque mucho menos conocido, Ferzan Özpetek. Pero no pretendía yo hablar de cine cuando comecé a escribir, ni siquiera sobre mi infancia, con la que podría llenar innumerables páginas... Quería hablar sobre una habitación, la mía, sobre sus vistas, al edificio de enfrente, y concretamente, quería hablar de sus habitantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paradojas del hormiguero urbano, llevo viviendo toda mi vida a apenas treinta metros de ellos y no los conozco. Nunca nos hemos cruzado, no conozco sus nombres y probablemente nunca nos conoceremos, a pesar de que la distancia que separa las ventanas de nuestras respectivas habitaciones es menor de la que nos separa a ambos del suelo. No obstante sé de ellos y de sus hábitos más de lo que cabría esperar se conociera de un desconocido. En el séptimo vive un chico que sale a fumar a la terraza. Por la forma en que vigila el interior de la casa, atento a la posible e inesperada aparición de sus familiares, intuyo que fuma a escondidas. Le miro, me mira. Nos miramos y nuestras miradas me hacen único testigo de su tan cuidadosamente oculto vicio, nos hace cómplices de alguna forma. La chica del segundo toca el violín en los días grises. Quizá la nostalgia le invada en esos días y le hace sentir más inspirada. O quizá sea yo, que en los días grises paso más tiempo admirando el cielo a través de mi ventana, aumentando así la probabilidad de verla tocando. En el noveno un hombre llega siempre tarde del trabajo, se va desnunando a través de la casa, pasando de habitación en habitación mientras se va poniendo cómodo. Enciende y apaga sistemáticamente la luz de la habitación que va atravesando. Parece agotado, por sus gestos diría que estresado. En el quinto una mujer trabaja en su máquina de coser cada tarde, hasta que el sol se pone. Lo que cose, jamás he podido verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En contra de lo que podría parecer por lo que acabo de describir, mi madre opina que soy un &lt;em&gt;exhibicionista&lt;/em&gt;, en lugar de un &lt;em&gt;voyeur&lt;/em&gt;. La razón es que la persiana de mi habitación permanece completamente levantada durante todo el día, y sólo la bajo justo antes de dormir. Yo opino que quizá sea un poco de ambas cosas. Me gusta pensar que al igual que yo conozco los pequeños detalles de sus vidas, ellos también conocen los míos. Puede que ahora me estén observando, mientras escribo esto en mi ordenador. ¿Qué pensarán de mí?, ¿qué pequeños hábitos o manías habrán descubierto? Después de todo puede que el mundo sea un teatro, y que todos seamos actores/espectadores de una comedia de un pésimo gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es tarde ya, hace rato que la noche cayó. Antes de dormir bajaré la persiana de mi habitación. Antes echo un último vistazo al mosaico de vidas anónimas que se extende ante mí: un sin fin de ventanas encendidas no hace mucho, que ahora permanecen apagadas, dormidas y cerradas a cal y canto. Hasta mañana y que tengáis dulces sueños mis queridos desconocidos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36038724-116113047922576876?l=psicologoenpotencia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/116113047922576876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36038724&amp;postID=116113047922576876&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116113047922576876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116113047922576876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/2006/10/una-habitacin-con-vistas.html' title='Una habitación con vistas.'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724.post-116112174229382430</id><published>2006-10-17T21:37:00.000+02:00</published><updated>2006-10-18T00:19:58.823+02:00</updated><title type='text'>Nuevas lluvias, viejos recuerdos.</title><content type='html'>Un par de semanas antes de navidad conocí a un chico. Fue una de esas pocas ocasiones en las que, al conocer a alguien, notas inmediatamente una conexión extraña e irracional que te empuja a desear volver a verlo. Nuestras conversaciones eran eternas, parecíamos tener en común todas las afinidades a las que íbamos haciendo referencia. Por primera vez en mucho tiempo conocía a alguien con quien podía hablar con naturalidad de cine, de literatura, de ópera... de prácticamente todo cuanto me gusta y forma parte de mi vida. Me empecé a interesar mucho por él, lo reconozco. No sólo me parecía una persona interesante, sino que además, físicamente era muy atractiva. Un chico maduro (a pesar de no sacarme más que un par de años), culto, educado (su trato hacia mí era tan cortés que llegaba a incomodarme) y además atractivo. Toda una adolescencia enganchado a Ally McBeal y a Sexo en Nueva York tiene sus consecuencias, de modo que no pude evitar pensar si no sería él mi &lt;em&gt;soulmate&lt;/em&gt;, mi "Mr. Big" particular. Mi excitable imaginación (de la que he hablado ya anteriormente) comenzó a trabajar y a planificar toda una vida junto a él. Es cierto, podéis llamarme histérico, paranoico e iluso por hacer algo así con alguien a quien apenas conozco de un mes, pero a pesar de todo pienso que no es una mala idea. Ensayar, aunque sea mentalmente, lo que podría ser un futuro en común puede darte ideas acerca de lo que quieres y lo que no quieres.... o puede hacerte desarrollar falsas esperanzas e ideales que no se cumplirán (esto último suele ser lo más común).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde de enero fuimos al cine. La película elegida: &lt;em&gt;Brokeback Mountain.&lt;/em&gt; Cinematográficamente no terminaba de atraerme, pero para criticar con fundamento (que me la vendan como &lt;em&gt;la película gay&lt;/em&gt; me parece bochornoso) hay que conocer. Nunca pensé que la elección iba a marcar tanto el futuro de nuestra relación, ese impoluto futuro que mi imaginación había planificado al milímetro. Salimos del cine con una sensación agridulce. La historia, aunque triste, no me convenció. Varios grupos habían hecho comentarios homófobos a lo largo de la proyección. Llovía. No tenía paraguas y nos mojábamos, pero no importaba demasiado. Nuestras citas estaban siempre inundadas por una sensación de tiempo sostenido, por una falsa ilusión de atemporalidad. Entramos en un café desierto. Una guitarra sonaba desgarrada, juraría que era country, o quizá fuese de nuevo mi imaginación. Así, empapados los dos, frente a frente, se confesó. La película parecía haberle afectado más de lo habitual, me confesó que se sentía muy identificado con el personaje, que jamás podría mantener una relación estable con otro hombre, que su familia jamás lo aceptaría y que nunca pensaba hablarles de ello, que ante la sociedad no podía contarlo... No era la primera víctima de la represión que conocía (ni por desgracia la última) y el psicólogo que hay en mí tomó la palabra. Traté de restarle importancia, de ayudarle a ver las cosas desde otra perspectiva, de proponerle pequeños retos que ir superando... Su actitud era a veces excesivamente preocupada por tratar de ser masculino, pero siempre había visto ese detalle como anecdótico, incluso tierno, y no podía dejar de reirme internamente ante sus reiterados esfuerzos por bajar el tono de su voz. Cuando nos despedimos, no volví a pensar en nuestra conversación, a fin de cuentas yo no necesito demostraciones públicas de afecto, si él no las soportaba, tampoco era demasiado importante. Unos días después traté de hablar con él, sin embargo no volvió a contestar mis llamadas. Esa fue la última noticia que tuve de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy ha llovido por primera vez en este atípico y caluroso otoño. De camino a clase de inglés, en las escaleras de la escuela de idiomas me lo he encontrado por primera vez en muchos meses. Excusas típicas y oídas hasta la saciedad sobre pérdida de móviles, de direcciones de correo electrónico se apresuraron a salir de su boca. Lo miraba fijamente, un par de escalones por encima de él. Lo admito, me regodeé mirándolo desde arriba, con mi sonrisa de suficiencia y mi mirada indiferente. Me habló sobre la facultad, sobre inglés, sobre una beca que no le concedieron... pero no lo escuchaba. Mientras le miraba sólo pensaba en las horas inútiles desperdiciadas pensando en él y en nuestro futuro común, en la de veces que me había rebajado a llamarlo para no obtener respuesta, en las falsas esperanzas puestas en alguien cuya vida está supeditada al miedo y que es capaz de sacrificar su felicidad por no enfrentarse a la verdad. Puede que mi suficiencia se tornara asco por un momento, y puede que él lo notara. Empezó a sudar por lo incómodo que le resultaba nuestro reencuentro. Miré con voluptuosidad las gotas de sudor recorrer su frente. Disfruté con mi pequeña venganza y más disfruté al saber que tenemos el mismo horario, y que nuestros encuentros se sucederán. Sé que cada vez que me vea, la paranoia le invadirá y puede que hasta crea que los demás saben lo suyo, &lt;em&gt;podrían sospechar al vernos hablar&lt;/em&gt; ... Puede que hasta me deje de hablar con tal de no arriesgarse. "Tanto peor para él" me dije a mí mismo ( con mi tono de voz grave que no tengo necesidad de bajar) mientras salía a la calle. Llovía, igual que la última vez que lo vi, pero esta vez no me mojé. Abrí mi enorme paraguas y comencé a caminar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36038724-116112174229382430?l=psicologoenpotencia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/116112174229382430/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36038724&amp;postID=116112174229382430&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116112174229382430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116112174229382430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/2006/10/nuevas-lluvias-viejos-recuerdos.html' title='Nuevas lluvias, viejos recuerdos.'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724.post-116091440926519660</id><published>2006-10-15T13:00:00.000+02:00</published><updated>2006-10-15T20:18:52.043+02:00</updated><title type='text'>De reinas, hienas, chaperos y otras especies nocturnas.</title><content type='html'>Definitivamente llego tarde. Si aplicara la teoría freudiana a mis continuos retrasos concluiría que, inconscientemente, nunca deseo ir a ningún sitio. Es fin de semana, ronda la medianoche y el grupo me espera en una plaza. No hace mucho que los conozco, de hecho hace tan sólo una semana. El fin de semana anterior fui presentado por un amigo común, y como al fin y al cabo, las hormigas somos animales sociales, sociabilicé. El resultado: he vuelto a quedar con ellos este fin de semana, esta vez sin el amigo agente de presentación. Me integro con facilidad, los desconocidos nunca fueron un problema para mí a pesar de que, a diferencia de &lt;em&gt;Blanche DuBois&lt;/em&gt;, nunca he confiado en su bondad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fiesta comienza pronto, la ginebra barata no tarde en recorrer mi esófago y las conversaciones se animan por segundos. Uno de mis nuevos amigos me resulta bastante atractivo y parece que he conectado con él algo más que con los demás, de modo que me lanzo al cortejo. Miradas insinuantes, conversaciones al oído mal entendidas a causa del ruido, ocurrencias reídas en parte por un intento de mostrar interés hacia el objeto de seducción y en parte debido a la sensación de sopor que el alcohol comienza a producirme... El lenguaje no verbal no deja lugar a dudas. En plena peregrinación de local en local, en uno de los numerosos intermedios callejeros, un individuo grueso, voluntariamente amanerado, con tacones de aguja y medias de rejilla nos aborda y comienza a gritar. Le conocen. A él y a toda &lt;em&gt;la troupe du Cirque du soleil&lt;/em&gt; que comienza a unirse a nuestro grupo. Bebo con mayor rapidez. Por un momento recuerdo aquello que en una ocasión dijo Groucho Marx: "Bebo para hacer interesantes a los demás". Sonrío levemente mientras lo pienso, aunque nadie se percata de ello, hace rato que estoy solo, apoyado contra una pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien se me acerca y comienza a coquetear, me pasa el brazo descaradamente por los hombros e intenta halagarme rápido y mal. Le dejo hacer, a pesar de que mis mordaces respuestas desvanecerían las esperanzas de cualquiera. Cualquiera con un nivel inferior de hormonas o alcohol en sangre, que para el caso es lo mismo. Un segundo alguien me advierte que un tercero está interesado en mí; "pero ése es chapero", puntualiza otro. Mi imaginación (bastante excitable de por sí) se libera a causa del alcohol, me transporta por un momento a alguna corte europea del XVIII. Visualizo los pelucones grises, los rostros empolvados, y los decorados acartonados. Las intrigas, las risas hipócritas y los amanerados gestos de indolencia no tengo que imaginarlos, los estoy viviendo en la realidad. Saludos por compromiso, falsas apariencias y cotilleos susurrados. Es ésta una microsociedad, un lugar al que acudir para ver y ser vistos. Hablando de ver, poco después vi al que fuera mi objeto de seducción intercambiando saliva apasionadamete con un desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanece, y camino hacia mi casa por calles aún (o ya) vacías. Solo. Y pienso que quizá sea mejor así, ya que además de urbana, puede que esta hormiga sea también misántropa después de todo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36038724-116091440926519660?l=psicologoenpotencia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/116091440926519660/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36038724&amp;postID=116091440926519660&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116091440926519660'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116091440926519660'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/2006/10/de-reinas-hienas-chaperos-y-otras.html' title='De reinas, hienas, chaperos y otras especies nocturnas.'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36038724.post-116087286562924732</id><published>2006-10-15T01:59:00.000+02:00</published><updated>2006-10-18T00:09:52.006+02:00</updated><title type='text'>Razones para un blog.</title><content type='html'>Escritores frustrados, adolescentes que abandonaron el clásico diario (los había hasta con candadito) y se modernizaron con la llegada de la era digital, seres con una necesidad insatisfecha de ser "escuchados" o bien de alcanzar el protagonismo que nunca llegaron a conseguir en los tiernos años de instituto... Las razones que llevan al sujeto promedio a escribir un blog pueden ser muchas. El que ahora tienes ante ti, estimado lector, no es más que la visión particular de mundo de un elemento sin importancia colectiva, una hormiga de ciudad sobreviviendo al siglo XXI.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36038724-116087286562924732?l=psicologoenpotencia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/feeds/116087286562924732/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36038724&amp;postID=116087286562924732&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116087286562924732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36038724/posts/default/116087286562924732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psicologoenpotencia.blogspot.com/2006/10/razones-para-un-blog.html' title='Razones para un blog.'/><author><name>El psicólogo en potencia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02315586463901976388</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='30' src='http://interpals.net/photos/Misantropo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
